CONSEJOS PARA CUIDAR DE NUESTRA SALUD BUCODENTAL DURANTE EL VERANO

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El verano es una época muy dada a que modifiquemos nuestros hábitos de vida. Las vacaciones nos impulsan a descuidar un poco nuestra alimentación (permitiéndonos algunos excesos que tratamos de evitar el resto del año), a cambiar parte de nuestra actividad física por una mayor dosis de sedentarismo (necesitamos descansar para reponer fuerzas), a modificar nuestros horarios (solemos trasnochar más y madrugar menos)… Una de las rutinas que, sin embargo, no podemos descuidar ni cambiar es todo aquello que tiene que ver con nuestra salud bucodental.
El calor de estas fechas viene cargado de azúcar. ¿Quién puede resistirse a un buen helado? Casi nadie. Y menos los más pequeños. Además, el ocio hace que aumente también de manera importante la ingesta de bebidas azucaradas y carbonatadas. Por ello, cuidar de nuestros dientes se convierte en un elemento fundamental para que al regreso de nuestras vacaciones nuestra sonrisa luzca igual de espectacular que siempre. Por ello, el equipo de profesionales de Clínica EMET, bajo la dirección de la doctora María Teresa Guerrero, queremos dar unos pequeños consejos que todos podamos llevarnos como parte de nuestro equipaje.
Es fundamental que en nuestro neceser no falten el cepillo de dientes, la pasta dental, el enjuague bucal y el hilo dental. No olvidemos que, aunque el desayuno, la comida o la cena nos pillen fuera de casa y no tengamos ninguno de estos elementos a mano, es importante limpiar nuestros dientes. Para ello podemos usar trucos como masticar un chicle sin azúcar, enjuagarnos la boca repetidas veces aunque sea solo con agua y ayudarnos frotando entre los dientes con el dedo índice humedecido con agua, mojar la punta de una toalla y frotarnos los dientes como si se tratara de un cepillo dental, incluso buscar una ramita verde de alguna planta y masticar la punta para que nos ayude a salivar y así limpiar nuestra boca de manera natural.
Una forma natural de cuidar nuestra boca es evitar el alcohol y el tabaco, beber mucha agua y comer la mayor cantidad posible de frutas y verduras (evitaremos además la halitosis, es decir, el mal aliento). Ingerir agua con regularidad nos permite tener una buena hidratación para prevenir inflamaciones e infecciones en la boca. Y no seamos brutos. No usemos nuestros dientes para abrir una botella o un frasco cuando se nos está resistiendo, ya que podemos rompernos o astillarnos una pieza dental y que eso nos provoque problemas graves.
Para aquellos que necesitan férulas de ortodoncia y de relajación es importante que los acompañen en los viajes y que se usen en la medida de lo posible. Olvidarla en casa durante varias semanas puede suponer que a la vuelta ya no se ajuste a nuestra dentadura. Y, finalmente, es muy recomendable, sobre todo si no hemos podido llevar a cabo una higiene dental apropiada, visitar a nuestro dentista al regreso de las vacaciones para que nos haga una valoración médica profesional del estado de nuestra boca y descartar que hayamos podido sufrir algún daño.

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